martes, 2 de junio de 2015

پودر پروانه ها


Lo más bonito que la vida tiene para ofrecerme entre cuatro paredes, tres vueltas de reloj y una colección de billetes de tren. 
La cafetería a la que todavía no hemos ido, la calma que aportas cuando me enfado, tu lado de la cama, mi sitio en el sofá, los planes que no seguimos, las despedidas a toda prisa por las mañanas, las vueltas a última hora de la tarde... "Te espero a la salida".
Como en las películas, nos volveremos a ver, con la certeza de comprobar que esta es la primera vez que escribo en segunda persona sin usar ni un solo condicional. Se acabaron los podrías, se acabaron las esperas intencionadas.
El jarro de agua fría que me supone no haberte sabido antes, sobria de haber abierto los ojos, de haber hecho las cosas de forma diferente. Ahora tarde y a rastro pero me pertenezco, por fin, aunque perteneciéndome a alguien más, y sin remordimiento.
Nunca mejor, escribiendo deprisa, fluyendo en lo que digo, que no creyéndome del todo, pero queriéndome creer. Y queriéndome un poquito por mi suerte, tú, tú.. alivias los kilómetros. Puedo llevar esto, me compensa, me compensas el peso que cargo y me equilibr(i)o aunque dijo que alcanzarlo sería imposible. Yo ahora digo que no, ahora digo que apuesto por ti y que te apuesto lo que quieras a que de esta aprendemos de qué va esto de quererse de verdad, a base de atracones de tiempo y después abstinencia, y calma, y vuelta a ti. Por verte queriendo porque quien no puede es porque no quiere. Inspírame. Avánzame en braille, y a ver qué te cuento. 


♻️Mon petite papillon ♍️♌️

martes, 12 de mayo de 2015

95min'


Desde que me existes ya no me pregunto qué es lo que ocurre cuando dos vidas colisionan. Ni la fuerza. Ni la rapidez. Ni la intensidad.
Para acabar dibujando mareas cada mañana
Hoy todo me parece mejor.

lunes, 4 de mayo de 2015

Mordiendo el polvo

Pensando en cuánto nos enfadamos cuando nos plantan la realidad de frente y veo como aspiro a lo que nunca entendí y entiendo lo que nunca encontré. 

sábado, 2 de mayo de 2015

Escurriendo los desastres de abril para acabar bien lo que empezó mal.

Menos mal que se han atrevido a ponerle nombre a algo tan bonito como la sensación de acabar de conocer a alguien que sabes que va a ser importante en tu vida.
Menos mal que alguien decidió coincidirme la mirada el tiempo suficiente y decirme la intensidad que capté. Al vuelo. En casa en otros brazos. Esta vez en casa de verdad. Por saberme querer sin decirlo ni una sola vez. Por aprenderte de veras. Por tenerte un poquito más...

"La piel es de quien la eriza"

No planees la huída, no me dejes en vela, no me pises los pasos, no me tengas a medias... No seas lo mismo.
Desgastada de haber vivido en imperativos de escuchar sus condicionales de ser inacabada una y otra vez, mientras me gritaba en bajito que se lo habría pensado dos veces antes de lanzarse de haber sabido que este pozo no tenía fondo. Que por eso no se acaba. Que por eso nadie me lee del todo, y luego dirán que les dejo con las dudas, que no les quité los miedos. 
Y yo bajándome las copas, bailándole a la vida. Me aprendo la coreografía del fracaso de memoria y me asomo al borde del precipicio. Después de todo ya me conozco este desnivel al pie de la letra, ya tengo los pulmones aclimatados a la altura. 
Y me acerco a ti y siento vértigo pero...

lunes, 23 de febrero de 2015

Cualquier parecido con la realidad fue pura coincidencia.

Sin dejar que mis recuerdos sean más grandes que mis proyectos, sigo tirando de la cuerda floja. Hasta que se rompa, para no tener que ser yo la que se quede hecha pedazos. Aunque me sigas tan de cerca que cualquier paso en falso me haga tropezar de nuevo contigo.



Y esta antítesis total nos mantiene cerca.

Pero se empeña conmigo como quien se empeña hasta las cejas para comprarse un piso. Que así sobren las dudas y las deudas por todas partes. Hagamos que valga la pena sin organizarlo todo ni llevar las cuentas. Porque daré cualquier vuelta a lo que digas, hasta conocerme el punto de inflexión de la curva de memoria. O de tus curvas en mi memoria, para estudiar la estrategia y aprender a cerrar tus heridas. A abrir la caja torácica donde se quedó atrapada. Sin prisa. Ya aprenderemos que solo los fantasmas se revuelcan en el pasado. Ya aprenderemos a enterrar los sentimientos cuando mueren antes de regalar las flores, y no al revés. De frente.
Y aún sabiendo que no puedo dejarte huella desde que no piso fuerte, por si se derrumba todo, aprendo a deslizarme con la cuchilla como quien lo hace sobre el hielo. Sobre ti. 
Cariño, si no lo rompemos ahora durará mil años.
Invierte mi tiempo, y ya veremos.